PSICOSIS
La psicosis
es un término genérico utilizado en la psicología para referirse a un estado
mental descrito como una pérdida de contacto con la realidad. A las personas
que lo padecen se les llama psicóticas. En la actualidad, el término
«psicótico» es a menudo usado incorrectamente como sinónimo de psicopático. Las
personas que experimentan psicosis pueden presentar alucinaciones o delirios y
pueden exhibir cambios en su personalidad y pensamiento desorganizado. Estos
síntomas pueden ser acompañados por un comportamiento inusual o extraño, así
como por dificultad para interactuar socialmente e incapacidad para llevar a
cabo actividades de la vida diaria.
Una amplia variedad de elementos del sistema
nervioso, tanto orgánicos como funcionales, pueden causar una reacción
psicótica. Esto ha llevado a la creencia que la psicosis es como la «fiebre» de
las enfermedades mentales, un indicador serio pero no específico. Sin embargo,
muchas personas tienen experiencias inusuales y de distorsión de la realidad en
algún momento de sus vidas, sin volverse discapacitadas o ni siquiera
angustiadas por estas experiencias.
Como resultado, se argumenta que la psicosis
no está fundamentalmente separada de una consciencia normal, sino más bien es
un continuum con consciencia normal. Desde esta perspectiva, las personas que
son diagnosticadas clínicamente como psicóticas pueden estar teniendo
simplemente experiencias particularmente intensas o angustiantes (véase esquizotipia).
Definición
El Diccionario
médico de Stedman define la psicosis como «un desorden mental severo,
con o sin un daño orgánico, caracterizado por un trastorno de la personalidad,
la pérdida del contacto con la realidad y causando el empeoramiento del
funcionamiento social normal».
Una correcta apreciación del término implica
circunscribir la psicosis como una situación de enfermedad mental que presenta
un desvío en el juicio de realidad. Este desvío es propio de la psicosis, a
diferencia de la insuficiencia de juicio propia de la oligofrenia, del
debilitamiento propio de las demencias, y de la suspensión del juicio propio de
los estados confusionales (o delírium).
Los sujetos psicóticos suelen experimentar (o
no) alucinaciones, pensamientos delirantes (siempre si están en período de
estado), y trastornos formales del pensamiento (cambios de las relaciones
semánticas y sintácticas).
Clasificación
Existen históricamente muchas clasificaciones,
algunas de las cuales se establecían en función de ser cuadros
delirante-alucinatorios (por ejemplo, las esquizofrenias) o no alucinatorios
(por ejemplo la paranoia), en psicosis delirantes verosímiles o inverosímiles,
bien o mal sistematizadas, en relación a su irrupción como proceso o
desarrollo, etc.
Por lo general el sujeto carece de introspección
acerca de la naturaleza extraña o extravagante que puede adoptar su conducta o
sus pensamientos, los que terminan por provocar una grave disfunción social.
El Manual
estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales, de la Asociación
Psiquiátrica Estadounidense reconoce varios tipos de psicosis:
- Esquizofrenia
- Tipo paranoide de esquizofrenia.
- Tipo desorganizado de esquizofrenia.
- Tipo catatónico de esquizofrenia.
- Tipo indiferenciado de esquizofrenia.
- Tipo residual de esquizofrenia.
- Trastorno esquizofreniforme
- Trastorno esquizoafectivo
- Trastorno delirante
- Trastorno psicótico breve
- Trastorno psicótico compartido.
- Trastorno psicótico debido a enfermedad médica asociada.
- Trastorno psicótico inducido por sustancias.
- Trastorno psicótico no especificado.
Síntomas
Los siguientes son síntomas que sugieren la
presencia de un trastorno de tipo psicótico:
- Cambios bruscos y profundos de la conducta.
- Replegarse sobre sí mismo, sin hablar con nadie.
- Creer sin motivos que la gente le observa, habla de él o trama
algo contra él.
- Hablar a solas (soliloquio) creyendo tener un interlocutor, oír
voces, tener visiones (alucinaciones visuales, auditivas) sin que existan
estímulos.
- Tener períodos de confusión mental o pérdida de la memoria.
- Experimentar sentimientos de culpabilidad, fracaso, depresión.
Advertencia: Algunos de estos síntomas
también pueden experimentarse en condiciones no psicóticas: abuso de
sustancias, trastornos de personalidad, eventos estresantes (distresantes), lo
que Jaspers ha denominado «situaciones límite», momentos graves de neurosis (por ejemplo ciertas neurosis del tipo histeria),
momentos de conversión. De modo que los síntomas mencionados no constituyen
ninguna evidencia concluyente.
Etiología
Las psicosis tienen diferentes orígenes, y
suelen considerarse un síndrome más que una entidad nosológica diferenciada. Se
ha planteado que los fenómenos psicóticos más característicos, como las alucinaciones
y los delirios, sean más frecuentes en la población general que lo que se
pensaba, y que en realidad podrían ser parte de un continuo sintomático (este
último concepto no es aceptado mayoritariamente).
Hacia fines de siglo XX, con el auge del
avance en genética se ha pretendido encontrar siempre una etiología de dicha
índole en las psicosis. Los psicoanalistas consideran que esto parecería
reintroducir criterios semejantes a los que Lombroso utilizaba a fines de siglo XIX
e inicios del XX. Por el contrario, el psicoanálisis considera que las psicosis
se deben a factores exógenos al afectado, factores ambientales. Lacan explica
la génesis de la psicosis (tras estudiar muchos casos) en un proceso llamado forclusión.
¿Cuál de las dos teorías sería la correcta?
Estadísticamente parecen existir psicosis "congénitas", pero a día de
hoy dista de estar verificado; en cambio es evidente que situaciones de distrés
(estrés negativo), irritación y mortificación, decepciones sentimentales,
pueden ocasionar psicosis
La persona psicótica ha sufrido muchísimo
dolor en su vida y actúa con objetivos inconscientes de hacerse daño a sí mismo
y a los que lo rodean, quedandose al fin solo y atormentado. El origen es el
dolor sufrido en la infancia y vida en general.
Psicosis
y locura
En castellano, a la psicosis se le llama
peyorativamente «locura». Pero se debe tener en cuenta que «locura» es toda
actitud anormal, sin que por ello se trate realmente de una psicosis (los
«rituales» de un neurótico obsesivo compulsivo pueden parecer ejemplos típicos
de locura, si bien no tienen nada que ver con una psicosis). Ciertas fobias pueden
hacer creer al inexperto que se trata de locuras; más aún, el ataque de pánico
le provoca muchas veces a la misma persona afectada la sensación de que se está
volviendo loca.
Por otra parte muchas veces también se
confunden las demencias, de etiología orgánica, con las psicosis. De modo que
se debe tener especial cuidado al hablar de estas enfermedades ya que son
entidades muy diferentes y su evolución es, también, muy diferente.
Tratamiento
El tratamiento de una psicosis depende del
origen que tenga, pero en general en la mayoría de los casos se utilizan
medicamentos antipsicóticos, además de diversos apoyos psicosociales y el
tratamiento de la enfermedad de base.
Existen terapias psicocorporales profundas y
muy potentes que pueden mantener a la persona psicótica realizando una vida
normal sin tomar medicación y mejorar sus adaptaciones sociales.
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